La novela

“Algunas princesas son de plomo” es una novela sobre  la fortaleza de los débiles. O, más bien, sobre aquellos que se creen frágiles, pero en realidad no lo son. Es un viaje por las profundidades de un alma creativa en una situación oscura. Es también una historia de amor realista, entre una persona y la vida que puede perder, entre una hija y su familia, entre una amiga y sus amigos, entre un príncipe verde y una princesa plomo.

El argumento

A la protagonista, siempre le han recordado que es una princesa. Ella no lo quiere ser, por toda la carga negativa que se le atribuye al término. Pero de golpe todo cambiará. Le diagnosticarán un linfoma de Hodking, un tipo de cáncer que afecta al sistema linfático. Y aferrándose cómo pueda a la vida y a aquellos a los que ama y la aman, deberá darle la vuelta a la situación para descubrir si ella es, en realidad, una princesa de plomo.

La idea

La autora parte de una experiencia real, para construir una novela de ficción y sumergir al lector en un universo que recuerda a veces a un cuadro surrealista de Dalí, a un poema de Lorca, a un edificio modernista de Gaudí. Organizada como si se tratara de un cuento de hadas y siguiendo la estructura de una película de Disney, “Algunas princesas son de plomo”, pretende contar una verdad a través de una fantasía, darle la vuelta a los tópicos.

El lenguaje

Narrativamente ágil, la autora consigue crear un estilo propio mezclando el lenguaje poético con el vulgar, el humor y la irreverencia con la profundidad. Las metáforas, los detalles y las continuas referencias a la cultura pop hacen de “Algunas princesas son de plomo”, una historia diferente.